El capitán de México, Edson Álvarez, fue sacado en camilla durante el minuto 72 tras agarrarse el isquiotibial derecho en un rápido contraataque contra Estados Unidos. La salida del mediocampista cambió inmediatamente el impulso, dejando a la banca de México buscando ajustes tácticos. Los médicos del equipo no ofrecieron un pronóstico inmediato, y la plantilla espera ansiosa los resultados de las resonancias antes de su decisivo último partido de grupo.

Álvarez había sido clave en frenar los ataques de EE.UU. y marcar el ritmo, por lo que su ausencia plantea serias dudas sobre la estabilidad del mediocampo mexicano. El técnico Javier Aguirre deberá decidir si arriesga con una recuperación rápida o prueba a un reemplazo sin experiencia para el encuentro decisivo. El personal médico trabajará contrarreloj para determinar la gravedad del tirón de isquiotibial.

Los aficionados mexicanos contuvieron la respiración cuando Álvarez se marchó, saludando desde la camilla. El episodio ensombreció un encuentro que de otro modo habría sido disputado, recordando a todos lo rápido que los sueños mundialistas pueden depender de una sola lesión. La nación ahora espera que las resonancias revelen solo daños menores para que su líder pueda regresar en las rondas eliminatorias.